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Monitorización del latido del bebé durante el parto: ¿continua o intermitente?

17 de octubre de 2026 · Inés Salmoral

Durante el parto se controla el bienestar del bebé mediante la valoración de su frecuencia cardiaca. Las dos estrategias principales son la auscultación intermitente y la monitorización fetal continua.

Auscultación intermitente

Consiste en escuchar la frecuencia cardiaca fetal durante periodos breves y a intervalos determinados, utilizando un estetoscopio de Pinard o un Doppler portátil. Permite a la mujer moverse libremente y cambiar de postura durante el parto.

En general, se considera una opción adecuada para mujeres con un embarazo y parto de bajo riesgo, siempre que no aparezcan factores que hagan necesario un control más estrecho.

La frecuencia concreta depende de la fase del parto y del protocolo utilizado. Como referencia, la guía NICE¹ recomiendan realizarla mínimo cada 15 minutos durante el periodo de dilatación activa y mínimo cada 5 minutos durante el expulsivo, escuchando durante al menos un minuto y prestando especial atención al periodo inmediatamente posterior a una contracción.

Monitorización fetal continua

La monitorización continua, también denominada cardiotocografía (CTG), registra de forma permanente la frecuencia cardiaca fetal y la actividad uterina. Puede realizarse mediante:

  • Monitorización externa: dos sensores colocados sobre el abdomen materno: uno registra la frecuencia cardiaca fetal y otro las contracciones.

  • Electrodo fetal interno: un pequeño electrodo clip metálico que se coloca sobre la piel de la cabeza del bebé, generalmente tras la rotura de la bolsa y cuando las condiciones lo permiten. Proporciona una señal más directa, pero es una técnica invasiva y no está indicada de forma rutinaria, se emplea cuando es complicado obtener un buen registro con el sensor abdominal anteriormente mencionado.

La monitorización continua suele recomendarse cuando existe un mayor riesgo de complicaciones para la madre o el bebé, por ejemplo, ante determinadas patologías maternas (como por ejemplo preeclampsia), presencia de riesgos fetales (como alteraciones del crecimiento), cuando aparecen complicaciones durante el parto (como sangradoactivo, líquido amniótico con meconio, etc), si se realiza una inducción del parto o cuando aparecen alteraciones en la frecuencia cardiaca durante la auscultación intermitente. También puede estar indicada durante el uso de determinados medicamentos, como la analgesia epidural.

¿La monitorización continua es siempre mejor?

No necesariamente. En mujeres de bajo riesgo, la monitorización continua no ha demostrado aportar mejores resultados que la auscultación intermitente de forma rutinaria y puede tener algunas desventajas.

Al mantener a la mujer conectada al monitor, puede limitar el movimiento y la posibilidad de adoptar libremente diferentes posiciones.

La monitorización continua se asocia con una menor incidencia de convulsiones neonatales, pero no muestra diferencias claras en cuanto a parálisis cerebral, mortalidad infantil u otros indicadores habituales de bienestar neonatal². Además, se ha visto que su uso puede aumentar la realización de intervenciones durante el parto, los partos instrumentales o las cesáreas no planificadas².

Por ello, la elección entre auscultación intermitente y monitorización continua debería basarse en el riesgo individual y en la evolución del parto, explicando a la mujer las ventajas y limitaciones de cada opción y revisando la estrategia si aparecen nuevos factores de riesgo².

La auscultación intermitente sigue siendo el método recomendado de monitorización fetal para mujeres con bajo riesgo de complicaciones durante el parto³.

En resumen:

En un parto de bajo riesgo, la auscultación intermitente permite controlar al bebé sin convertir el parto en un proceso necesariamente medicalizado. Cuando existen factores de riesgo o aparecen alteraciones durante el parto, la monitorización continua puede proporcionar una vigilancia más estrecha.

 

Referencias:

  1. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Fetal monitoring in labour. NICE guideline NG229. London: NICE; 2022 [updated 2026 Mar 25; cited 2026 Oct 12]. Available from: https://www.nice.org.uk/guidance/ng229.

  1. Alfirevic Z, Devane D, Gyte GML, Cuthbert A. Continuous cardiotocography (CTG) as a form of electronic fetal monitoring (EFM) for fetal assessment during labour. Cochrane Database Syst Rev. 2017;2(2):CD006066. doi:10.1002/14651858.CD006066.pub3.

  2. Martis R, Ribaudo M, Acharya G. Intermittent auscultation (IA) of fetal heart rate in labour for fetal well-being. Cochrane Database Syst Rev. 2017;2(2):CD008680. doi:10.1002/14651858.CD008680.pub2.

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