Beneficios del parto en el agua: qué dice la evidencia científica
Una revisión sistemática y metaanálisis que incluyó 36 estudios y más de 157.000 mujeres analizó los efectos de la inmersión en agua durante el parto y el nacimiento.
Principales beneficios observados
Menor uso de epidural.
Menor necesidad de analgésicos opioides.
Menor percepción del dolor durante el parto.
Menor tasa de episiotomías.
Menor riesgo de hemorragia posparto.
Mayor satisfacción materna con la experiencia de parto.
Mayor probabilidad de mantener el periné íntegro (sin desgarros ni episiotomía).
Además, el estudio concluyó que dar a luz en el agua no aumenta el riesgo de desgarros obstétricos graves, ni se asocia a peores resultados para el recién nacido en comparación con la atención convencional.
¿Por qué son importantes estos resultados?
Esta revisión incluyó estudios realizados en diferentes entornos de atención al parto. De los 36 estudios analizados, 31 se llevaron a cabo en unidades obstétricas hospitalarias (70.393 participantes), 4 en centros liderados por matronas (61.385 participantes) y 1 en un entorno mixto, que combinaba atención hospitalaria y parto en casa (25.768 participantes).
Estos resultados son especialmente relevantes porque, en general, las mujeres sanas tienen más probabilidades de experimentar intervenciones y resultados adversos en el entorno hospitalario. Por ello, la incorporación y ampliación del acceso al parto en el agua dentro de los hospitales podría tener un impacto positivo, favoreciendo una menor tasa de intervenciones y mejores resultados maternos, sin comprometer la seguridad neonatal.
¿Existen riesgos?
Los investigadores encontraron un ligero aumento de las avulsiones del cordón umbilical (separación del cordón antes de tiempo). El aumento observado parece estar más relacionado con la técnica utilizada por los profesionales durante la extracción del bebé del agua que con el parto en el agua como procedimiento. Esto pone de manifiesto la importancia de que los nacimientos en el agua sean atendidos por profesionales adecuadamente formados y con experiencia en este tipo de partos.
Sin embargo, este evento continuó siendo muy poco frecuente:
Parto en agua: 4,3 casos por cada 1.000 nacimientos.
Parto fuera del agua: 1,3 casos por cada 1.000 nacimientos.
No se observaron diferencias en otros resultados neonatales importantes.
Conclusión
La evidencia actual sugiere que el trabajo de parto y/o el nacimiento en el agua puede ser una opción segura para mujeres con embarazos de bajo riesgo. Sus beneficios incluyen una menor necesidad de intervenciones médicas, una reducción del dolor y una mayor probabilidad de vivir una experiencia de parto positiva, sin aumentar el riesgo de complicaciones importantes para el bebé.
La inmersión en agua ofrece una alternativa eficaz para promover un parto más fisiológico, respetando los procesos naturales del cuerpo y favoreciendo el bienestar materno.
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